Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid se preparan para un mes de diciembre centrado en la danza contemporánea y la performance con la exhibición de dos obras de gran interés. El Ciclo de Artes Vivas y Performance de este espacio acogerá los estrenos de dos creadores españoles: la madrileña Cuqui Jerez, quien presentará su pieza Sugar Island, y el coreógrafo andaluz Álvaro Silvag, que pondrá en escena La escalera, una obra con una fuerte carga social. Ambas propuestas prometen llevar al público a explorar narrativas profundas a través del cuerpo y el movimiento.
Estas citas culturales con la danza contemporánea en Madrid se han convertido en un punto de encuentro esencial para el público interesado en las formas más experimentales del arte. Las obras seleccionadas para este ciclo reflejan la diversidad de lenguajes y temáticas que definen la creación escénica española actual. La oportunidad de ver estas piezas es clave para los vecinos de Madrid interesados en la vanguardia cultural.
La investigación de Cuqui Jerez: del ballet clásico a la suspensión del sentido
La aclamada bailarina, coreógrafa y performer Cuqui Jerez regresa a los escenarios de su ciudad con el estreno en España de Sugar Island, que se representará los días 4 y 5 de diciembre. La artista madrileña, nacida en 1973, cuenta con una sólida formación en ballet clásico en el Real Conservatorio de Música y Danza de Madrid y ha desarrollado su carrera profesional en Europa desde 1990, dedicándose a la coreografía desde 2001.
Sugar Island representa una nueva etapa en su trabajo, ya que conecta directamente con la investigación sobre la técnica del ballet clásico y su codificación. Esta línea de trabajo enlaza con el camino que la artista ha desarrollado en los últimos años en torno a la suspensión del sentido, una investigación que se plasmó en una trilogía de piezas performativas anteriores tituladas Las ultracosas, Mágica y elástica y Supernova. La obra de Cuqui Jerez ha sido exhibida en numerosos festivales y teatros europeos e hispanoamericanos, consolidándola como una figura clave en la escena internacional de la danza. Sus montajes anteriores, como Me encontraré bien enseguida solo me falta la respiración, Hiding Inches, A space odyssey y The real fiction, son prueba de su trayectoria.
Álvaro Silvag: la inestabilidad laboral como pieza de arte en “la escalera”
El 14 de diciembre será el turno de Álvaro Silvag, quien presentará La escalera, una performance que nace de una vivencia personal y universal: la inestabilidad laboral que afecta a muchos creadores. Silvag, originario de Andalucía, utiliza su experiencia como “chico de la limpieza”, un trabajo que se vio obligado a ejercer para poder mantener económicamente su carrera en la danza.
El coreógrafo, que se inició en el baile a través del break dance y se formó en el Centro Andaluz de la Danza de Sevilla, ha trabajado previamente como bailarín con compañías europeas de prestigio como El Punto Danza Teatro (Sevilla), Isabelle Beernaert (Países Bajos), Kalpanarts (Países Bajos y Bélgica) y con el reconocido David Zambrano.
De la mopa al símbolo: la creación en tiempos de precariedad
En la obra La escalera, que está pensada para ser representada en espacios no convencionales, Silvag transforma su experiencia laboral en un discurso sobre el compromiso con la creación. El artista convierte un objeto cotidiano y funcional, una mopa, en un potente símbolo de servicio y expresión artística.
A través de gestos repetitivos y mecánicos, propios del trabajo de limpieza, la performance resignifica esta labor. La limpieza deja de ser solo un servicio y se convierte en un compromiso con la creación y la comunidad, utilizando la danza como vía para abordar temas sociales. El proceso de elaboración de La escalera se llevó a cabo a través de varias residencias artísticas en diversas ciudades como Bruselas, Madrid, Huelva y Lisboa.
Durante este proceso creativo, Silvag profundizó en la compleja realidad de compaginar la danza con otros trabajos. Según su propia reflexión, esta necesidad laboral paralela «desvaloriza la identidad profesional» de los creadores, quienes se encuentran en una lucha constante por mantenerse dentro de un sistema que, paradójicamente, los fuerza a buscar trabajos fuera de su área para subsistir. La pieza ofrece una mirada cruda y emotiva sobre el esfuerzo y la resiliencia necesarios para sostener una carrera artística en la actualidad. La escalera y Sugar Island ofrecen a los vecinos de Madrid una oportunidad de reflexionar sobre la creación y los desafíos sociales a través del potente lenguaje del arte en vivo en un espacio de referencia como Teatros del Canal.









