La Comunidad de Madrid ha declarado Bien de Interés Cultural (BIC) dos valiosas obras que destacan por su importancia histórica y documental: el manuscrito medieval Fueros y Leies Antiguas de España y el dibujo anónimo Vista de la ermita y fiesta de San Isidro en Madrid. Estas piezas, de los siglos XIV y XIX respectivamente, aportan información fundamental sobre el derecho antiguo y la vida social madrileña de épocas pasadas.
El manuscrito Fueros y Leyes Antiguas de España reúne en un solo volumen cuatro escritos originales que reflejan un momento crucial del derecho medieval castellano. Entre sus páginas se incluyen textos poco comunes como diferentes versiones de las Leyes del Estilo y las Leyes nuevas, así como un testimonio inédito del Fuero Viejo de Castilla, considerado un antecedente primigenio de este conjunto normativo.
Este documento no solo es un vestigio histórico, sino que sigue teniendo presencia en el marco jurídico español actual, debido a las piezas exclusivas que contiene y que difícilmente se encuentran juntas en otros códices conocidos. Su organización temática novedosa y su riqueza textual lo convierten en un patrimonio fundamental para entender la evolución del derecho en España.
Dibujo del siglo XIX que muestra la romería de San Isidro
El segundo objeto declarado BIC es un dibujo anónimo hecho a plumilla y aguada sobre papel, que forma parte de las ilustraciones preparatorias para una guía de viajes del humanista francés Alexandre Laborde, titulada Voyage Pittoresque et historique de l’Espagne y publicada a principios del siglo XIX.
La obra representa la romería a la ermita de San Isidro, el 15 de mayo, día de la festividad en Madrid. La imagen, con una visión amplia y detallada, captura grupos de personas caminando hacia la ermita, carruajes transitando por caminos y las formaciones naturales del terreno como lomas y laderas con escasa vegetación. El nivel de minuciosidad y la fidelidad con que se representan estos detalles otorgan al dibujo un valor artístico y documental de primer orden.
Aunque no está firmado, se atribuye con bastante certeza a François Ligier, artista que acompañó a Laborde durante sus viajes y realizó varias ilustraciones de Madrid para la obra.
Valor histórico y cultural para los madrileños
Ambas piezas, declaradas Bien de Interés Cultural, se suman al patrimonio histórico de la comunidad y ofrecen a los vecinos una ventana al pasado desde perspectivas muy diferentes: el derecho medieval y la vida popular y festiva del Madrid del siglo XIX.
El manuscrito aporta conocimiento sobre la formación del sistema legal español, mientras que el dibujo ilustra de forma viva y detallada una tradición arraigada en la cultura madrileña. Juntos conforman un legado documental y artístico que enriquece la historia regional y nacional.










