Tras la finalización de los trabajos en el entorno de las calles Cadena y Hondorrio de Colmenar Viejo, los vecinos ya disfrutan de un espacio urbano diseñado para el peatón y la movilidad segura. La inversión regional de 1,3 millones de euros no solo ha renovado el asfalto, sino que ha modernizado servicios invisibles pero vitales como el saneamiento y la iluminación.
Lo que hace unos meses eran zanjas y ruidos de maquinaria, hoy se ha convertido en una zona de paseo y tránsito fluido. La reciente finalización de las obras en las calles Cadena, Hondorrio, la Travesía de Hondorrio y la calle Torrera marca un antes y un después para el casco urbano de Colmenar Viejo. Esta actuación, ha sido supervisada por el viceconsejero de Presidencia, José Antonio Sánchez.
La inversión, que supera los 1,3 millones de euros, ha permitido que estas vías dejen de ser simples lugares de paso para convertirse en infraestructuras de última generación. Para los vecinos, especialmente aquellos que llevan décadas viviendo en la zona, el cambio es palpable en cada paso que dan sobre las nuevas aceras.

Seguridad bajo tierra y luz sobre el asfalto
A menudo, las obras públicas se juzgan solo por lo que se ve, pero en esta intervención de 4.200 metros cuadrados, lo que hay debajo del suelo es igual de importante. La renovación de la red de saneamiento es una de las mejoras más celebradas, ya que garantiza que las tuberías del barrio estén preparadas para las próximas décadas, evitando roturas y problemas de presión.
A pie de calle, el cambio más espectacular lo protagoniza el nuevo alumbrado público. Las antiguas luminarias han dejado paso a sistemas modernos que ofrecen una luz más clara y eficiente.
Accesibilidad total
La eliminación de barreras arquitectónicas es uno de los puntos clave de este proyecto. Se han rebajado bordillos y se han nivelado superficies, cumpliendo con la promesa del Programa de Inversión Regional (PIR) de crear ciudades para todos.
La instalación de la nueva señalización horizontal y vertical también ha sido un punto clave. En calles tan transitadas, la claridad en las señales de tráfico y los pasos de cebra renovados reducen drásticamente la posibilidad de accidentes, haciendo de Colmenar Viejo un municipio pionero en seguridad vial urbana.
La importancia de invertir en lo cercano
Con la reposición integral de las calzadas, se acaba con los baches y el desgaste que sufrían los vehículos, mientras que el diseño de las nuevas calles de Colmenar Viejo invita a que el comercio local se sienta más arropado por un entorno limpio y renovado.










