Alcobendas ha rendido un emotivo homenaje a las víctimas del Holocausto con la participación de 300 estudiantes de la ciudad y el testimonio directo de una superviviente. El acto, centrado en la memoria histórica y la educación contra el odio, busca que las nuevas generaciones mantengan viva la defensa de los valores democráticos.
El Centro de Arte Alcobendas Alcalde García de Vinuesa se convirtió ayer en el escenario de una jornada cargada de simbolismo. Coincidiendo con la víspera del Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto, que se celebra cada 27 de enero para recordar la liberación de Auschwitz-Birkenau, la ciudad reunió a alumnos de diversos centros educativos. Estudiantes de los colegios Brains, Greenwich e IBN Gabirol, junto a jóvenes de los institutos Gloria Fuertes y Giner de los Ríos, llenaron el auditorio para escuchar una lección de historia que trasciende los libros de texto.
El evento no solo tuvo como objetivo recordar a los once millones de personas asesinadas durante la barbarie nazi, sino también servir como una herramienta pedagógica activa para prevenir el odio y fomentar la convivencia en la sociedad actual.
La importancia de los valores democráticos
Durante la ceremonia, la alcaldesa de Alcobendas, Rocío García Alcántara, subrayó la necesidad de que las instituciones y la comunidad educativa trabajen de la mano para proteger las libertades fundamentales. La regidora destacó que es vital «educar, prevenir y extender los valores democráticos como garantía de respeto y de convivencia».
En su intervención, García Alcántara también puso en valor figuras históricas que actuaron con heroísmo en los momentos más oscuros de Europa. Hizo una mención especial a Ángel Sanz-Briz, el diplomático español que salvó a 5.200 judíos húngaros en Budapest y que fue reconocido como «Justo entre las naciones». Sobre él, afirmó que es «un ejemplo de valentía, dignidad y bondad, un hombre que no miró hacia otro lado cuando la injusticia y el sufrimiento del prójimo se hizo patente». Al finalizar sus palabras, instó a los jóvenes asistentes a ser los responsables de recoger «la antorcha de paz, libertad y esperanza» para el futuro.

Seis velas por la memoria y la resistencia
Uno de los momentos más solemnes de la mañana fue el encendido de seis velas, una tradición que rinde tributo a diferentes colectivos afectados por la Shoá. Los estudiantes participaron directamente en este rito, donde la primera vela recordó a los seis millones de judíos asesinados.
Las otras cinco velas se encendieron en honor a:
- Aquellos que arriesgaron todo por informar de la verdad.
- Las minorías que sufrieron la persecución nazi.
- Todos los movimientos de resistencia y los «Justos entre las Naciones» que salvaron vidas.
- La preservación de la memoria histórica de las víctimas.
- Los supervivientes que han mantenido vivo el testimonio de lo ocurrido.
Tras el encendido, el rabino Moisés Bendahan dirigió una oración en memoria de los fallecidos, seguida de un respetuoso minuto de silencio que envolvió a todos los presentes. Al acto también acudieron personalidades como Estrella Bengio, presidenta de la Comunidad Judía de Madrid, y representantes de la Embajada de Israel y el Centro Sefarad-Israel.
El testimonio de Denise Papo: una vida marcada por la guerra
El cierre del acto fue, posiblemente, el instante de mayor impacto emocional. Denise Papo, una superviviente de la Shoá nacida en Francia en 1937, compartió su historia con los 300 estudiantes. Denise relató cómo, siendo apenas una niña en una familia judía de origen polaco, tuvo que vivir escondida junto a su madre y su hermana gemela para evitar ser capturada por los nazis durante la ocupación.
Mientras ellas permanecían ocultas en Francia, su padre consiguió escapar a pie a través de los Pirineos en 1942 para llegar a España. No fue hasta el final de la Segunda Guerra Mundial cuando la familia pudo reencontrarse en Barcelona, lugar donde decidieron establecerse y comenzar una nueva vida desde cero. El relato de Denise sirvió para poner rostro y voz a la tragedia, recordando a los alumnos la fragilidad de la libertad.
La jornada concluyó con la música de la Escuela Municipal de Música y Danza de Alcobendas, que interpretó piezas de gran carga simbólica como el tema principal de la película La lista de Schindler, cerrando así un homenaje que busca que el «nunca más» sea una realidad compartida por los vecinos de Alcobendas.








