Cada año, miles de mayores de 55 años son víctimas de fraudes digitales en España. La Policía Nacional y Canal Sénior intentan poner freno con vídeos, juegos e infografías, pero la pregunta persiste: ¿bastan estas herramientas para proteger a quienes aún sienten que “lo digital no es para ellos”?
La Policía Nacional y la Asociación Canal Sénior vuelven a unir fuerzas para intentar poner freno a un enemigo cada vez más silencioso: las estafas y fraudes digitales dirigidos a mayores de 55 años. Tras una primera fase que alcanzó a casi 19.000 usuarios, esta segunda edición busca reforzar la seguridad dentro y fuera de la red mediante contenidos audiovisuales, podcasts y juegos interactivos.
Pero, ¿puede un par de vídeos y un podcast realmente proteger a quienes no crecieron con un smartphone en la mano? La pregunta no es menor cuando se sabe que la cibercriminalidad entre personas mayores ha aumentado significativamente en los últimos años.
Contenidos interactivos para un público en riesgo
El programa formativo, gratuito y accesible desde la esta web, combina video píldoras sobre el uso de cajeros automáticos y redes sociales, juegos interactivos, infografías y podcasts. La idea es acercar de manera clara y práctica las herramientas necesarias para detectar fraudes y proteger la información personal.
Según Canal Sénior, en el último año su plataforma ha contado con más de 350.000 participaciones, una cifra que suena impresionante, pero que no necesariamente refleja la capacidad real de los mayores para interiorizar medidas de seguridad digital. La brecha tecnológica sigue siendo un desafío: muchos usuarios aún dependen de familiares o conocidos para realizar trámites online y son blanco fácil para estafas sofisticadas.
Plan Mayor Seguridad
El proyecto se enmarca dentro del Plan Mayor Seguridad, impulsado por la Unidad Central de Participación Ciudadana. Su objetivo declarado es mejorar la seguridad de los mayores de 65 años, promover su confianza en la Policía y fomentar la denuncia de situaciones de riesgo. Para ello, los delegados de Participación Ciudadana realizan actividades formativas en centros de día, residencias, universidades de mayores y asociaciones.
A pesar de la buena intención, el plan enfrenta limitaciones evidentes. La frecuencia de los talleres, la heterogeneidad del público y la complejidad creciente de las estafas digitales hacen que la formación pueda quedarse corta frente a los riesgos reales. Además, la dependencia de plataformas digitales puede excluir precisamente a los mayores más vulnerables, aquellos que aún no se sienten cómodos navegando por Internet.

¿Suficiente para frenar fraudes?
En un entorno en el que los ciberdelincuentes se reinventan constantemente, la eficacia de estas medidas preventivas es difícil de medir. Los expertos coinciden en que la educación es clave, pero también señalan que los programas online no sustituyen la atención personalizada ni la supervisión de las transacciones más sensibles.
Sin embargo, la colaboración entre la Policía Nacional y Canal Sénior tiene un mérito claro: visibilizar los riesgos y ofrecer herramientas para enfrentarlos, algo que pocos proyectos consiguen con esta magnitud de alcance. El reto será lograr que la formación no se quede en un “clic” de entretenimiento, sino que se traduzca en cambios de comportamiento real y protección efectiva.
Una sociedad que envejece, una amenaza que crece
El aumento de la población mayor y la expansión del uso de la tecnología han convertido a los seniors en un blanco atractivo para estafadores. Según datos recientes de la Policía, los fraudes digitales a este colectivo no solo crecen en número, sino en sofisticación: desde phishing financiero hasta estafas afectivas y fraudes en compras online.
En este contexto, iniciativas como la de Canal Sénior y la Policía son un paso en la dirección correcta, pero la pregunta persiste: ¿bastan los vídeos y podcasts para proteger a quienes aún sienten que “lo digital no es para ellos”?









