Pago de los Capellanes Crianza 2023 se corona como la referencia indiscutible del año tras la votación de los Premios AEPEV en la que la prensa especializada ha valorado la excelencia y la comunicación, mientras que el sur de España demuestra su fortaleza liderando el medallero nacional con una diversidad enológica envidiable.
La Ribera del Duero y Andalucía marcan el paso en la fiesta del periodismo y el vino español
El universo vitivinícola español ha vuelto a someterse al escrutinio de quienes mejor conocen las historias que hay detrás de cada botella: los comunicadores. La Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV) ha dictado sentencia en su XVIII edición, y el resultado es una radiografía fascinante del momento actual que vive el sector. No se trata de una cata ciega al uso, ni de un concurso regido únicamente por parámetros técnicos; aquí entra en juego la capacidad de una marca para generar noticias, para estar presente en el imaginario colectivo y, por supuesto, para ofrecer una calidad incontestable. En este escenario, un nombre propio ha brillado con luz propia por encima de más de un millar de propuestas: Pago de los Capellanes Crianza 2023, perteneciente a la DOP Ribera del Duero, que se ha alzado como el Gran Premio de esta edición.
¿Qué hace especial a este reconocimiento? A diferencia de otros certámenes, aquí no basta con tener un buen producto. Los Premios AEPEV valoran la relación fluida entre productores y prensa, reconociendo el esfuerzo de aquellas bodegas que han sabido mantener un nivel de excelencia y, al mismo tiempo, comunicar sus hitos de manera efectiva a lo largo de 2025. Tras una rigurosa votación a doble vuelta, en la que participaron la mayoría de los asociados, solo 143 vinos y vermús y 71 espirituosos lograron llegar a la gran final. De entre todos ellos, la etiqueta de la familia Rodero Villa ha logrado el consenso necesario para ser considerada lo mejor del año, consolidando el prestigio de una bodega que ha sabido interpretar como pocas el paisaje de Burgos.
Hegemonía del sur: ¿Por qué Andalucía arrasa en el medallero?
Si hay un titular que compite en importancia con el del vino ganador, es la demostración de fuerza de Andalucía. Con un total de 13 galardones, la comunidad autónoma se erige en la gran triunfadora territorial, superando a regiones históricamente dominantes. Este dato invita a una reflexión profunda sobre el estado de salud de los vinos y espirituosos del sur. Ya no se trata solo de los generosos tradicionales de Jerez-Xérès-Sherry o Montilla-Moriles —que por supuesto mantienen su estatus con dos premios cada una—, sino de una oferta diversificada que incluye vinos tranquilos y destilados de clase mundial.
La región ha demostrado que su tradición milenaria convive perfectamente con la innovación. La prensa especializada ha sabido valorar esta dualidad, premiando tanto la complejidad de sus soleras como la frescura de sus nuevas propuestas. Andalucía no viaja sola en este vagón de éxito; Castilla y León y la Comunidad Valenciana le siguen en el podio con seis reconocimientos cada una, confirmando que el mapa del vino español es cada vez más plural y menos centralizado. Galicia, con cinco metales, mantiene su idilio con la crítica, impulsada por el auge de sus blancos y destilados, mientras que zonas como Castilla-La Mancha, Asturias, Cataluña y La Rioja completan un cuadro de honor que refleja la inmensa riqueza varietal del país.
Los nombres propios que han conquistado a la crítica
Más allá de las denominaciones de origen, hay proyectos empresariales que han conseguido algo muy difícil: el aplauso unánime en múltiples categorías. Es el caso del grupo Hispano Suizas. Esta bodega valenciana se ha convertido en una habitual de los cuadros de honor, y este 2025 no ha sido una excepción. Sus vinos Impromptu Rosado y Quod Superius Tinto, junto con sus cavas de alta gama Tantum Ergo, demuestran una consistencia envidiable. Su éxito radica en haber sabido elevar variedades como la Bobal y el Pinot Noir a la categoría de lujo, un trabajo de orfebrería enológica que los periodistas del vino no han pasado por alto.
Sin embargo, en estos premios también hay espacio para las revelaciones y el trabajo silencioso. Desde la localidad sevillana de Umbrete, Bodegas Salado ha dado un golpe sobre la mesa al cosechar tres galardones. Sus vinos Finca Las Yeguas y la versión Bajo Velo, junto con el espumoso Umbretum Brut Nature, reivindican el potencial de la uva Garrido Fino y la singularidad de los vinos del Aljarafe. Es, sin duda, una de las noticias más refrescantes del año: la confirmación de que se pueden elaborar vinos de talla mundial fuera de los focos habituales. Por su parte, la bodega ganadora del gran premio, Pago de los Capellanes, no se ha conformado con un solo trofeo; redondea su año triunfal con premios para su Parcela El Nogal 2021 y su blanco O Luar do Sil, elaborado en Valdeorras, demostrando su maestría tanto en tintos de guarda como en blancos atlánticos.
Un mapa de sabores: de la tradición a la vanguardia
El análisis de los resultados por sellos de calidad nos deja lecturas interesantes sobre las preferencias actuales de los expertos. La DOP Ribera del Duero, junto a zonas como Cangas, Valdeorras, Utiel-Requena, Cava y Alicante, lideran con dos galardones cada una, al igual que las indicaciones de espirituosos como el Orujo de Galicia y el Brandy de Jerez. Resulta llamativo ver cómo denominaciones pequeñas y heroicas como Cangas (Asturias) se codean con gigantes como Cava o Rioja, lo que evidencia que la crítica valora cada vez más la autenticidad y la recuperación de variedades autóctonas frente al volumen de producción.
También es digno de mención el reconocimiento a productos internacionales, con premios que han viajado hasta Escocia, Guatemala y México en la categoría de espirituosos, recordándonos que el paladar del consumidor español —y de los periodistas que prescriben— está abierto al mundo. Asimismo, el hecho de que nueve marcas galardonadas no estén adscritas a ninguna DOP ni IGP lanza un mensaje claro al sector: la libertad creativa y la marca personal del elaborador tienen un peso específico creciente. La rigidez de los reglamentos a veces se ve superada por la creatividad de enólogos que buscan expresar el terruño sin ataduras, y la AEPEV ha sabido recoger este guante.
La importancia de la comunicación en el vino
Para entender la relevancia de estos premios, hay que comprender su naturaleza. No estamos ante un concurso donde una botella anónima se juega su suerte en cinco minutos de cata. Los Premios AEPEV son el resultado de todo un año de trabajo. Los periodistas evalúan el líquido, sí, pero también la historia, la regularidad y la capacidad de la bodega para hacer llegar su mensaje al consumidor final. En un mercado saturado de referencias, donde el comprador se enfrenta a lineales infinitos, la labor de prescripción es vital.
Que un vino como Pago de los Capellanes Crianza sea el mejor del año significa que ha estado presente en las mesas, en las conversaciones y en los artículos de prensa durante los últimos doce meses. Significa que es un vino que no solo se bebe, sino que se cuenta. Del mismo modo, el éxito de regiones como Andalucía o Comunidad Valenciana refleja un esfuerzo colectivo por modernizar su imagen y acercarse a un consumidor que busca calidad, pero también relato y experiencia. Estos galardones cierran el ciclo del 2025 y nos preparan para un 2026 donde la calidad, unida a una buena estrategia de comunicación, seguirá siendo la llave del éxito en el fascinante mundo del vino.











