Científicos madrileños crean un material que frena el fuego y las bacterias en espacios públicos

La seguridad en los lugares que visitamos a diario, como el metro, el autobús o los centros de salud, está a punto de dar un salto cualitativo. El Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Materiales ha encabezado una investigación internacional para crear un material que no solo es más resistente, sino que actúa como una barrera activa contra los peligros invisibles.

Se trata de una espuma de poliuretano multifuncional diseñada específicamente para responder a dos de las mayores preocupaciones en entornos públicos: el fuego y las infecciones. Hasta ahora, los materiales utilizados en asientos o paneles aislantes cumplían funciones básicas, pero este nuevo desarrollo logra resistir las llamas y suprimir la emisión de humos tóxicos, un factor determinante para salvar vidas en caso de emergencia.

La clave está en los componentes naturales

Lo que hace realmente especial a este invento es cómo se ha fabricado. Los científicos han logrado introducir aerogeles orgánicos que provienen de la biomasa directamente en la estructura de la espuma. Esta integración de elementos naturales permite que el material sea mucho más respetuoso y eficiente que los productos químicos tradicionales.

Gracias a esta técnica, se ha conseguido un rendimiento ignífugo de nivel muy alto. En términos prácticos, esto significa que el mobiliario fabricado con esta espuma tardará mucho más en arder o, directamente, impedirá que el fuego se propague, facilitando la evacuación en lugares concurridos.

Blindaje contra las bacterias en entornos sanitarios

Más allá de la protección contra incendios, el equipo de investigación ha puesto el foco en la salud pública. La espuma ha demostrado una fuerte actividad frente al estafilococo áureo, una de las bacterias más resistentes y responsables de un gran número de infecciones en los hospitales y el transporte.

Esta propiedad antibacteriana convierte al material en el aliado perfecto para el equipamiento médico y el mobiliario de las salas de espera. Al evitar que las bacterias crezcan en las superficies donde nos sentamos o apoyamos, se reduce drásticamente el riesgo de contagios indirectos, mejorando la higiene general de los servicios públicos que utilizan miles de vecinos cada jornada.

Mayor resistencia y ahorro a largo plazo

A menudo, los materiales que ofrecen funciones especiales suelen ser más delicados. Sin embargo, en este caso ocurre lo contrario. Las pruebas realizadas confirman que esta nueva espuma tiene mejores propiedades mecánicas que los materiales que se usan actualmente. Es más resistente tanto a la compresión como a la tracción, lo que significa que aguanta mejor el peso y el uso continuado sin deformarse.

Esta característica garantiza una mayor durabilidad, algo fundamental para las arcas públicas y la sostenibilidad. Al durar más tiempo en condiciones óptimas, no será necesario renovar con tanta frecuencia los asientos del transporte, los paneles aislantes o el mobiliario tapizado, lo que supone un aprovechamiento mucho más eficiente de los recursos.

Colaboración científica internacional desde Madrid

Aunque el liderazgo de este proyecto ha recaído en el IMDEA Materiales de la región, el estudio ha contado con la colaboración de otras instituciones de prestigio como la Universidad Francisco de Vitoria y la universidad china de Chongqing Jiaotong.

Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

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