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Comer bien reduce casi a la mitad el riesgo de padecer sordera al envejecer, según la UAM

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Este estudio, que ha analizado a más de 1.600 personas mayores, confirma que aquellos que siguen de cerca las recomendaciones sobre el consumo de micronutrientes —es decir, las vitaminas y minerales esenciales— tienen una salud auditiva significativamente mejor que quienes descuidan su dieta. Los resultados son tan contundentes que se han publicado en The Journals of Gerontology: Series A, una de las revistas científicas más prestigiosas a nivel mundial en el ámbito del envejecimiento.

El vínculo entre la mesa y el oído

La pérdida de audición no es solo una molestia puntual; es un problema de salud pública que afecta a millones de personas. Cuando dejamos de oír bien, tendemos a aislarnos, nos cuesta más relacionarnos con los demás y, lo que es más grave, aumenta el riesgo de sufrir deterioro cognitivo y demencia. Por eso, encontrar formas de prevenir este proceso es vital.

El equipo de la UAM se centró en evaluar cómo la calidad de la alimentación influye en este sentido. Para ello, utilizaron los datos del estudio Seniors-ENRICA-2, una base de datos muy sólida que permitió a los investigadores calcular un índice de adecuación de micronutrientes. Este índice no es más que una regla de medir para saber si una persona está ingiriendo las cantidades necesarias de elementos clave como el calcio, magnesio, potasio, zinc, yodo y las vitaminas A, C, D, E y el folato.

Tras realizar pruebas de audición profesionales y estandarizadas a los participantes, los datos hablaron por sí solos. Aquellos que mejor se alimentaban presentaban un riesgo entre un 31 % y un 43 % menor de sufrir pérdida auditiva.

Una herramienta de prevención sin efectos secundarios

La importancia de este hallazgo reside en que, a día de hoy, la pérdida auditiva relacionada con la edad no tiene una cura médica definitiva una vez que aparece. Por eso, la prevención es la mejor herramienta que tenemos a nuestro alcance. Comer de forma variada y rica en nutrientes no solo es bueno para el corazón o los huesos, sino que ahora sabemos que es fundamental para mantener la agudeza sensorial.

Humberto Yévenes Briones, profesor de la Facultad de Medicina de la UAM y primer autor del trabajo, es claro al respecto: “Nuestros hallazgos sugieren que una dieta equilibrada y rica en micronutrientes podría desempeñar un papel clave en la prevención de la pérdida auditiva, un problema que afecta a millones de personas mayores y que actualmente no tiene cura”.

Beneficios para el sistema sanitario y la calidad de vida

Mantener un estado nutricional óptimo no es solo una cuestión individual. Si logramos que la población envejezca con mejores capacidades sensoriales, el beneficio se extiende a toda la sociedad. Una persona que oye bien es una persona que se mantiene activa, que participa en la comunidad y que requiere menos asistencia médica por problemas derivados del aislamiento o la falta de equilibrio.

Erika Daniela Tapia Portilla, matrona y coautora del estudio, destaca este punto de vista social: “Este estudio refuerza la importancia de seguir las recomendaciones nutricionales para mantener una buena salud auditiva y promover un envejecimiento saludable. Un estado nutricional óptimo podría ser fundamental no solo para prevenir la pérdida de audición, sino también para reducir los costes sociosanitarios asociados a esta discapacidad sensorial”.

Es una inversión a largo plazo: comer mejor hoy para ser más independientes mañana. La relación entre las vitaminas esenciales y la función auditiva abre una vía de prevención accesible para todo el mundo, independientemente de su historial médico.

El camino hacia futuras recomendaciones

Aunque los resultados son muy prometedores, los investigadores de la UAM mantienen la cautela profesional. El equipo subraya que es necesario seguir investigando. El siguiente paso será realizar estudios longitudinales, es decir, seguir a las mismas personas durante muchos años para ver cómo evoluciona su audición según cambian sus hábitos alimenticios. También consideran fundamental observar si estos resultados se repiten en poblaciones con dietas muy diferentes a la nuestra.

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