La persistencia de síntomas en un 30% de los celiacos se debe a una alteración de su ecosistema intestinal, según un estudio madrileño

La celiaquía es una enfermedad autoinmune y crónica que se desencadena al ingerir gluten, una proteína presente en cereales comunes. Para las personas genéticamente predispuestas, el gluten activa una respuesta que daña el intestino. El único tratamiento conocido hasta la fecha es seguir una dieta estricta sin gluten de por vida.

Aunque la gran mayoría de los pacientes experimenta una mejoría notable en un plazo de seis a doce meses tras eliminar el gluten de su vida, hay un grupo significativo que no logra librarse de las molestias. Se estima que hasta el 30% de los celiacos sigue padeciendo problemas gastrointestinales, una fatiga constante y mala absorción de nutrientes, a pesar de seguir al pie de la letra las recomendaciones dietéticas. Esta situación, conocida como celiaquía persistente, ha sido un verdadero enigma para la comunidad médica, dejando a miles de vecinos sin una solución efectiva.

El equipo de investigadores de IMDEA Nutrición, junto a otros centros colaboradores, ha puesto el foco en la salud intestinal, encontrando una asociación directa entre las alteraciones del ecosistema que habita en nuestro intestino, conocido como microbiota, y la gravedad o persistencia de la enfermedad.

El ecosistema intestinal: La clave de la gravedad

Para entender por qué algunos pacientes celiacos no logran superar los síntomas, los científicos realizaron un estudio en personas adultas con celiaquía confirmada, todas ellas siguiendo la dieta sin gluten durante al menos un año, pero que seguían presentando problemas.

El análisis del intestino en estos pacientes reveló que la continuidad y la gravedad de la celiaquía están directamente ligadas a este desequilibrio microbiano. La investigación logró identificar marcadores microbianos y metabólicos específicos asociados al mantenimiento de las molestias.

Este hallazgo es crucial porque desvía la atención del gluten como único culpable, poniendo el foco en la salud del propio órgano: el intestino. Al detectar estas señales biológicas, se abre una vía para que, en un futuro, el tratamiento de la celiaquía persistente se dirija a restaurar ese equilibrio perdido en lugar de limitarse a la dieta.

Redes bacterianas frágiles

El estudio no solo detectó la alteración de la microbiota en los pacientes con síntomas persistentes, sino que también identificó diferencias según la gravedad.

Los pacientes con síntomas más graves mostraban una comunidad de bacterias muy debilitada y frágil. Tenían una menor cantidad de bacterias beneficiosas y, en su lugar, presentaban un aumento de especies microbianas relacionadas con la inflamación. Además, se encontraron metabolitos específicos que están directamente relacionados con la irritación del intestino. En cambio, aquellos que presentaban síntomas más leves tenían comunidades microbianas más estables y resistentes.

Otro punto de encuentro en el estudio fue la permeabilidad intestinal, que se encontró aumentada en ambos grupos. Esto significa que, incluso en el grupo con síntomas leves, la pared intestinal estaba más «abierta» de lo normal. Este descubrimiento sugiere que los problemas metabólicos y las alteraciones microbianas podrían estar contribuyendo a las molestias continuas en un grado mayor al que se había considerado hasta ahora. Los investigadores identificaron un total de 431 especies microbianas en el intestino de los participantes.

Desequilibrios nutricionales comunes

Además del desequilibrio bacteriano, el análisis nutricional del estudio arrojó datos muy prácticos para la salud diaria de los pacientes celiacos.

Se observó que los pacientes con la sintomatología más grave tendían a tener un menor consumo de proteínas. Más allá de la proteína, se detectaron deficiencias en nutrientes esenciales en todos los participantes, independientemente de la gravedad de sus síntomas. Las carencias de vitamina D, zinc, hierro y calcio eran comunes. Estos datos recalcan la necesidad de que los pacientes celiacos, incluso aquellos que no tienen problemas graves, mantengan una vigilancia nutricional constante.

El Proyecto CD3Dtech

Este prometedor estudio sienta las bases para nuevas líneas de investigación con un impacto directo en el día a día de los celiacos sin respuesta. El hallazgo de estos marcadores microbianos y metabólicos abre la puerta a nuevas estrategias terapéuticas. Los investigadores ven la posibilidad de intervenir con productos como probióticos (bacterias beneficiosas) y prebióticos (alimento para esas bacterias), así como con pautas dietéticas de precisión totalmente personalizadas, que ayuden a restablecer el equilibrio del intestino.

Para llevar estos hallazgos del laboratorio a la clínica, se ha puesto en marcha el proyecto CD3Dtech. Financiado con una inversión que supera el millón de euros , su objetivo es transformar el tratamiento de la enfermedad celíaca mediante metodologías innovadoras y de vanguardia. El proyecto desarrollará una plataforma de cribado de alto rendimiento, utilizando tecnología puntera como los modelos de órganos en 3D y la biología de sistemas.

Esta ambiciosa iniciativa está dirigida específicamente a ese 30% de la población que convive con el trastorno y no encuentra solución en los métodos tradicionales. Para asegurar el éxito, el proyecto cuenta con un consorcio de colaboración que incluye al Instituto IMDEA Nutrición, la Universidad Europea de Madrid, el Ciber, el Hospital público Infanta Sofía, y la valiosa participación de la Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten y el Hospital público La Paz.

Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

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