El madroño regresa a la mesa como protagonista con recetas que van desde el canelón hasta el bombón de dulce de leche

Bajo el nombre de Madcul, se ha puesto en marcha un estudio exhaustivo que aborda el madroño desde su cultivo hasta su aprovechamiento final en la cocina. El IMIDRA presentó recientemente las líneas principales de este proyecto durante una jornada divulgativa celebrada en la Finca La Isla, ubicada en Arganda del Rey, bajo el título «El madroño: del bosque al mercado». Los ingenieros responsables explicaron cómo están aprovechando de forma integral cada parte de este árbol, destacando el fruto del madroño por sus posibles usos alimentarios y comerciales.

Exploración de variedades y genética del madroño

Uno de los pilares de la investigación se centra en la finca de Arganda del Rey, donde se ha establecido una plantación experimental de 1,2 hectáreas. Esta parcela alberga 214 ejemplares de madroño procedentes de seis genotipos distintos, recopilados meticulosamente de diversos puntos: desde ejemplares del vivero de El Escorial y del Valle del Oso, hasta variedades emblemáticas como el «árbol de la silla de Felipe II» y madroños de origen portugués.

En este entorno controlado, los profesionales del IMIDRA observan y analizan detenidamente el comportamiento de cada ejemplar, evaluando factores cruciales como su productividad y adaptación a las condiciones climáticas de la región. El objetivo final es identificar y seleccionar las variedades de madroños madrileños que ofrezcan el mejor rendimiento, tanto para la reforestación como para el consumo. Esta fase es vital para garantizar una base genética robusta para el futuro del cultivo.

Recuperación y clonación para asegurar el futuro forestal

La vertiente más técnica del proyecto se lleva a cabo en los laboratorios, donde se busca la mejor manera de asegurar la conservación y la multiplicación de la especie. Los investigadores están trabajando con las semillas que se encuentran depositadas en el Banco de Germoplasma del IMIDRA, un repositorio crucial para la biodiversidad agraria y forestal de la comunidad.

Se están verificando la viabilidad de estas semillas y se investigan las metodologías más eficaces para su correcta conservación. Además, para aquellos ejemplares que demuestren características excepcionales, se está explorando el desarrollo de técnicas in vitro, un método avanzado que permite la clonación de los mejores árboles, facilitando su multiplicación de forma controlada y a gran escala. Paralelamente, se está realizando un exhaustivo trabajo de campo que implica analizar otros madroños que crecen de forma silvestre en distintos puntos de la región, recopilando datos para una posterior evaluación de sus propiedades.

Innovación culinaria: el madroño en la alta cocina

El aspecto más llamativo y directamente relacionado con el consumidor final se desarrolla en el Centro de Innovación Gastronómica. Aquí, el foco está puesto en el fruto del madroño, un producto históricamente subestimado. Los expertos están llevando a cabo un análisis detallado de sus propiedades nutricionales, su composición y su potencial agroalimentario.

El propósito de este estudio es doble: por un lado, confirmar los beneficios para la salud que aporta el fruto y, por otro, desarrollar nuevos productos que permitan su entrada en mercados más especializados. Durante la jornada de presentación, se mostraron algunas de las primeras elaboraciones que demuestran la versatilidad del fruto, sorprendiendo a los asistentes con creaciones tan originales como hidromiel de madroño, un innovador canelón que integra el fruto con carrilleras, y delicados bombones de dulce de leche con un toque de madroño.

Estas degustaciones evidencian cómo el proyecto Madcul no solo busca conservar el árbol, sino también abrir nuevas vías de comercialización para el fruto, ofreciendo una alternativa a los agricultores y vecinos que deseen invertir en este cultivo autóctono, impulsando la economía rural. La combinación de la investigación forestal con la experimentación gastronómica se presenta como una fórmula prometedora para poner en valor este recurso natural tan significativo de la región madrileña.

Nuevas oportunidades para el producto local y el medio ambiente

La recuperación y el estudio de este árbol tienen un impacto que va más allá del puramente científico o culinario. El fomento de la reforestación del árbol del madroño es una contribución directa a la mejora del patrimonio natural de Madrid. Este proyecto no solo asegura la presencia de la especie, sino que también promueve un cultivo sostenible y respetuoso con el medio ambiente, ofreciendo a los vecinos y a los pequeños productores una nueva oportunidad de negocio con un producto local de calidad y diferenciado.

La noticia del madroño resalta el compromiso por la diversificación de cultivos y el aprovechamiento de los recursos autóctonos. La investigación de nuevas aplicaciones culinarias es el impulso que faltaba para que este fruto, que tiene un lugar simbólico en la capital, encuentre un hueco permanente en la gastronomía madrileña y en el gusto de los consumidores, consolidándose como un producto gourmet de proximidad.

Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

Puede Interesarle...

pronto descubrirás aquí algo nuevo...!!!