Un ensayo clínico coordinado por el Hospital Gregorio Marañón demuestra que combinar dos fármacos ya existentes mejora significativamente los resultados en pacientes con uno de los tumores pulmonares más letales y con menos opciones terapéuticas disponibles.
El cáncer de pulmón microcítico, también conocido como cáncer de célula pequeña, es el subtipo más agresivo de los tumores pulmonares. Se disemina con rapidez, tiene una altísima tasa de recaídas y, cuando se diagnostica en fase metastásica, menos del 5% de los pacientes sigue vivo a los cinco años. La supervivencia media ni siquiera alcanza el año. No es de extrañar que el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos lo haya catalogado como tumor «recalcitrante», una categoría reservada para los cánceres frente a los que la medicina ha avanzado muy poco.
En España, este tipo de cáncer representa el 18% de todos los tumores de pulmón diagnosticados y está vinculado al tabaquismo en el 95% de los casos. Durante décadas, las opciones para los pacientes que no respondían al tratamiento inicial eran muy limitadas. Hasta ahora.

El estudio que cambia el escenario
Un equipo de investigadores del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, centro público de la Comunidad de Madrid, ha liderado un ensayo clínico que podría modificar el tratamiento estándar de esta enfermedad. El estudio, conocido como ‘Luper’, ha evaluado la combinación de dos fármacos —lurbinectedina y pembrolizumab— en pacientes que ya habían recibido una primera línea de quimioterapia basada en platino y cuya enfermedad había progresado.
Los resultados, presentados recientemente, confirman que esta combinación es eficaz y segura como tratamiento de segunda línea en quienes no habían recibido inmunoterapia con anterioridad. La respuesta al tratamiento fue, además, profunda y duradera, sin que se detectaran nuevas toxicidades no conocidas previamente.
Los datos que respaldan el avance
Uno de los hallazgos más relevantes del ensayo tiene que ver con la supervivencia libre de progresión, es decir, el tiempo que transcurre desde que comienza el tratamiento hasta que la enfermedad vuelve a avanzar. En pacientes considerados sensibles al platino —quienes respondieron bien a la quimioterapia inicial—, esta cifra alcanzó los diez meses de media. En cambio, en los pacientes resistentes al platino, el tiempo fue de tres meses.
La diferencia es significativa si se tiene en cuenta que, hasta ahora, las alternativas disponibles para estos enfermos ofrecían resultados muy modestos. El perfil de seguridad de la combinación se describió como manejable, lo que abre la puerta a su uso en la práctica clínica habitual.
La voz del investigador principal
Antonio Calles, oncólogo médico del Hospital Gregorio Marañón e investigador principal del ensayo, no duda en señalar el alcance del hallazgo: «La combinación de lurbinectedina e inmunoterapia podría convertirse en un nuevo estándar de tratamiento».
Calles también destaca el valor del trabajo realizado más allá de sus resultados clínicos: el estudio Luper fue diseñado y dirigido íntegramente por investigadores españoles, lo que, en sus palabras, «refleja la capacidad de España para desarrollar ensayos clínicos innovadores con impacto global».
Qué son estos dos fármacos
Para entender el alcance del hallazgo conviene saber qué hace cada uno de los medicamentos evaluados. La lurbinectedina es un fármaco que actúa interfiriendo en la capacidad de las células cancerosas para reproducirse, bloqueando ciertos mecanismos que el tumor utiliza para crecer. El pembrolizumab, por su parte, pertenece a la familia de la inmunoterapia: en lugar de atacar directamente al tumor, potencia la respuesta del propio sistema inmunitario del paciente para que sea él quien combata la enfermedad.
La hipótesis que ha guiado el estudio es que la combinación de ambos mecanismos de acción podría ser más eficaz que cualquiera de los dos por separado. Los resultados del ensayo ‘Luper’ parecen confirmarla.
Un avance con perspectiva
El cáncer de pulmón microcítico llevaba décadas sin registrar avances terapéuticos de relevancia en la segunda línea de tratamiento. Por eso, los resultados de este ensayo tienen un peso especial tanto para los especialistas como para los pacientes afectados por esta enfermedad y sus familias.
El siguiente paso natural será determinar si estos resultados se consolidan en ensayos de mayor tamaño y si esta combinación termina incorporándose a las guías clínicas internacionales como opción recomendada. De momento, el trabajo del equipo del Marañón coloca a España en el mapa de la investigación oncológica global en uno de los cánceres con mayor necesidad de nuevas soluciones.










