Las bebidas vegetales irrumpen con fuerza en la guerra de la leche

Soja, avena, espelta, coco, almendra… hay cada vez más tipos de bebidas vegetales, un alimento que hasta hace poco se denominaba leche y que se ha hecho un hueco en la dieta de los españoles. 

La preocupación por seguir dietas bajas en grasas, el aumento de alergias e intolerancias y el perseverante trabajo de marketing de las empresas son algunas de las razones por las cuales cada vez más consumidores eligen estos productos. “Las grandes triunfadoras son las bebidas de avena, almendras, avellanas, arroz y quinoa”, explica Sebastián Rodríguez-Correa, de Nielsen. Aunque el conjunto del sector solo creciera en un 4% en julio de 2018 en comparación con el mismo periodo del año anterior, las bebidas basadas en ingredientes distintos a la soja experimentaron un alza del 15%. “Prácticamente uno de cada cuatro hogares españoles compra estas nuevas bebidas vegetales y le da entrada en su dieta habitual”.

Disminuye el consumo de leche de vaca

A la vez, el consumo de leche de vaca disminuye, sobre todo en su variante entera, que ha experimentado en España una contracción del 65% en menos de dos décadas. Demonizada durante años por las grasas, solo la semidesnatada ha experimentado evolución positiva en los últimos años.

Las proteínas de las bebidas vegetales son de bajo valor biológico y que el calcio que contienen es más difícil de absorber, por mucho que estén enriquecidas: “Son válidas para aportar fibra o, por ejemplo, para las personas que son intolerantes a las proteínas de la leche de vaca, pero no pueden sustituirla”.

¿Cuál es el porcentaje real del ingrediente principal?

Los diferentes tipos de bebidas vegetales, sean a base de cereales, frutos secos o legumbres, flaquean en un punto: el porcentaje de su ingrediente principal. En la de almendra es de un 4% o un 5%; en las de soja de entre un 8% y un 10%, es una bebida rica en proteínas pero lleva calcio y azúcar añadido. Se venden como algo natural pero la gente no se lee los ingredientes.

Desde un punto legal no se pueden denominar leches, por lo menos en Europa. El Tribunal de Justicia de la UE dictaminó en junio del año pasado que solo la de procedencia animal se puede denominar de esta forma. Asimismo, solo son nata, chantilly, mantequilla, queso y yogur los productos derivados de la leche, entendida siempre «como la que se obtiene de determinados mamíferos”, explica José María Ferrer, responsable Derecho Alimentario del centro tecnológico Ainia.

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Aurora Cancela Pérezhttps://www.cronicanorte.es
Aurora Cancela Pérez, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Colmenar Viejo. Es redactora en Crónica Norte desde 2017. Apasionada de la información local y los viajes.

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