¿Podría la inteligencia artificial aprender a imaginar? Los expertos estudian cómo conseguirlo

Los investigadores estudian cómo funciona la imaginación humana y cómo transformarla en fórmulas matemáticas

La imaginación humana es, en muchos casos, voluntaria, por ejemplo cuando entre diferentes restaurantes elegimos en cuál cenaremos y nos imaginamos cómo será la velada, o cuando decidimos entre diferentes lugares dónde vamos a pasar unas vacaciones. Varios expertos han llevado a cabo una investigación para analizar cómo formalizar, en lenguaje matemático, este tipo de imaginación humana para que sea creada y ejecutada por máquinas.

La tecnología ha permitido que desde el siglo xx se desarrolle la inteligencia artificial, la ciencia encargada de imitar el cerebro, que no el cuerpo, de una persona en todas sus funciones. Una realidad que se plasma en buscadores como Google, que nos hace sugerencias predictivas de lo que queremos buscar; en los asistentes virtuales por voz; en las redes sociales, que nos recomiendan contenidos noticiables, canciones o productos para comprar, a priori, ajustados a nuestros intereses; o en nuestro correo electrónico, que aprende a saber cuáles de los mensajes que recibimos consideraríamos correo basura. Investigadores de la UOC han analizado el estado de la investigación en este ámbito para modelar la imaginación humana hecha por máquinas: «tratamos de codificar y capturar matemáticamente la mente», apuntan.

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Computación y filosofía

La filosofía de la psicología ha reflexionado a lo largo de las últimas décadas sobre cuestiones como qué es el sentido común, para predecir comportamientos que siguen patrones que son iguales o rutinas; la representación mental y la influencia del entorno, la acción y el cuerpo.

En el caso de estos últimos tres factores, hay que tener en cuenta que la mente está influida más allá de lo que ocurre en nuestro cerebro: revisar detalles como notas en una libreta o acceder a información con nuestro teléfono inteligente en las redes sociales son dos ejemplos de ello.

Para contribuir a ello, los investigadores han planteado una herramienta visual para clasificar diferentes actos de imaginación en función de la huella de los procedimientos que se han seguido. Además, los científicos han revisado qué es lo que las teorías existentes no distinguen, y han aportado un marco independiente para determinar las dinámicas de la imaginación. El estudio propone una ampliación de la estructura compartida entre las teorías para ser utilizada como base para un modelo formal matemático de los procesos de la imaginación.

Tecnología para entender la mente

La inteligencia artificial estudia cómo razonamos como humanos para poder establecer hipótesis o suposiciones sobre nuestras futuras tomas de decisiones, en torno a lo que elegiremos en cada momento entre diferentes opciones. «Poder capturar matemáticamente la imaginación humana abrirá la puerta a nuevas posibilidades de la inteligencia artificial. Me refiero a máquinas que puedan planificar tareas o tomar decisiones siguiendo un razonamiento similar al humano, lo que las acercará a la forma en la que pensamos. Tenemos el reto de entender y modelar qué pasa científicamente cuando imaginamos, lo cual nos permitirá impulsar la inteligencia artificial y también entender mejor cómo funciona nuestra mente», concluye el investigador.

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El peso de las emociones

Aunque muchos científicos en materia de inteligencia artificial estudian básicamente la cuestión racional, numerosos expertos apuntan la necesidad de tener en cuenta aspectos más bien emotivos para poder mejorar la eficacia de los sistemas inteligentes. En cuanto a las críticas que defienden que las máquinas no son capaces de imitar totalmente a los humanos, no existe tampoco ninguna persona capaz de resolver determinados problemas complejos que se le puedan llegar a plantear y que, sin embargo, una máquina podría solucionar en cuestión de segundos.

El trabajo de los investigadores se ha llevado a cabo en el marco del proyecto Lógica intensional híbrida, financiado por el Gobierno español, en el que también han participado las universidades de Salamanca, de Aveiro (Portugal), la Nacional de Córdoba (Argentina) y la de Roskilde (Dinamarca). Además, Casas-Roma ha desarrollado este trabajo en una investigación financiada por la Comisión Europea, Games Research Opportunities and Research Excellence in Cornwall and the EU (GRO), sobre la creatividad y la computación en simulaciones y juegos digitales.

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Aurora Cancela Pérezhttps://www.cronicanorte.es
Aurora Cancela Pérez, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Colmenar Viejo. Es redactora en Crónica Norte desde 2017. Apasionada de la información local y los viajes.

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