La Comunidad de Madrid ha dado un paso decisivo para organizar el futuro académico de miles de jóvenes al publicar el nuevo decreto que regulará la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) de 2026. Esta normativa, que ya establece las fechas oficiales de junio y julio, busca adaptar los exámenes al sistema madrileño garantizando la igualdad de oportunidades y la claridad en las evaluaciones.
El Gobierno regional de la Comunidad de Madrid ha aprobado la apertura del trámite de información pública para el proyecto normativo que marcará las reglas del juego en la Selectividad de este año. A diferencia de años anteriores, donde la regulación se hacía mediante una orden, en esta ocasión se ha optado por un decreto para dar mayor estabilidad y adaptar los cambios introducidos por el Gobierno central a la realidad de los estudiantes de la región.
Este documento ha contado con la colaboración directa de las seis universidades públicas madrileñas. El objetivo es que los alumnos sepan exactamente a qué se enfrentan, ordenando las fases del examen y adecuándolas al funcionamiento del distrito único de admisión. Antes de su publicación, el texto ha pasado por el filtro del Consejo Escolar y el Consejo Universitario de la Comunidad de Madrid, asegurando que se ajusta a las necesidades educativas actuales.
Fechas clave para el calendario escolar de 2026
Para las familias y estudiantes, la mayor certidumbre llega con el calendario oficial ya publicado en el Boletín Oficial de la región. La convocatoria ordinaria se celebrará los días 1, 2, 3 y 4 de junio. Es fundamental que los alumnos tengan en cuenta que el proceso administrativo empieza antes: los centros educativos deberán formalizar las matrículas entre el 13 y el 19 de mayo. Para aquellos que tengan algún imprevisto o coincidencia de exámenes, se ha reservado el día 5 de junio como jornada de incidencias.
Por otro lado, la convocatoria extraordinaria también tiene sus días marcados. Aquellos que necesiten presentarse en la segunda oportunidad realizarán los exámenes el 30 de junio, 1 y 2 de julio. En este caso, el periodo de matriculación será del 18 al 24 de junio, dejando el 3 de julio para posibles problemas o solapamiento de asignaturas.

Estructura de la prueba y materias obligatorias
La PAU de 2026 se organiza en dos bloques diferenciados para evaluar el conocimiento de los estudiantes. El primero es la fase de acceso, que es de carácter obligatorio para todos. En este bloque, los alumnos se examinarán de materias fundamentales:
- Lengua Castellana y Literatura II.
- Historia de España o Historia de la Filosofía.
- Lengua Extranjera II.
- La materia específica obligatoria de la modalidad de Bachillerato que el alumno haya cursado.
Oportunidades para subir nota en la fase voluntaria
Para aquellos que aspiran a carreras con notas de corte elevadas, existe la fase voluntaria de admisión. En este apartado, los estudiantes pueden examinarse de hasta tres asignaturas adicionales e incluso de una segunda lengua extranjera para mejorar su calificación final. Es la herramienta principal para que los alumnos personalicen su perfil académico y aumenten sus posibilidades de entrar en el grado deseado.
En cuanto al tipo de preguntas, el decreto es muy claro sobre cómo deben ser los ejercicios. Los exámenes pueden contener preguntas de respuesta cerrada o corta, pero la normativa blinda el carácter reflexivo de la prueba: al menos el 70% de la puntuación total debe provenir de preguntas abiertas o semiconstruidas. Esto significa que se dará prioridad a la capacidad de desarrollo y razonamiento del alumno.
Garantías de igualdad y revisión de exámenes
El nuevo decreto no solo se centra en el contenido académico, sino también en la logística y los derechos de los alumnos. Se regula el funcionamiento de los tribunales calificadores y las comisiones que coordinan cada materia, así como las funciones de las Comisiones Coordinadora y Organizadora. Además, se establece un procedimiento reglado para la revisión de calificaciones, de modo que cualquier estudiante pueda solicitar una nueva valoración con plenas garantías.
Un punto destacado es la atención a la diversidad. El texto contempla específicamente las adaptaciones necesarias para alumnos con necesidades especiales de apoyo educativo. El fin último es asegurar la igualdad de oportunidades y la accesibilidad universal, permitiendo que todos los estudiantes puedan demostrar su capacidad sin discriminación alguna.










