En apenas media hora, y sin una respuesta violenta por parte de los acampados, la Policía Nacional y la Municipal acordonaron la zona, echaron por la fuerza a cada manifestante, y dieron paso a los servicios de limpieza, que en pocos minutos ya desmantelaban las casetas montadas en Sol. Pese la que era una protesta pacífica (el grito unánime fue «no a la violencia») se vivieron momentos de tensión ya que los jóvenes se negaban a dejar la plaza. Pero la orden de Delegación del Gobierno era clara: despejarla aunque hubiera que llevárselos a rastras.
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«Han formado un cordón rodeándonos y han empezado a empujarnos», cuenta Pablo, uno de los manifestantes. «Primero nos rodearon los antidisturbios de la Policía Nacional. Después, en grupos de a cinco, la Policía Municipal nos fue echando de la plaza», explica Pablo. Un agente de Policía Nacional ha informado de que los desalojados no pueden entrar en la Puerta del Sol «por motivos de seguridad» y los mantuvieron en dos grupos, uno en la Calle Preciados, y otro en la de Carretas custodiados por las fuerzas de seguridad.
Asimismo, una treintena de vehículos, tanto de Policía Local como Nacional, impedían el paso hacia la Puerta del Sol de los acampados. Los manifestantes denuncian que la Policía ha identificado a varios de los acampados, aunque descartan que se hayan producido detenciones.
Con más semejanzas a un moderno ‘Mayo del 68’ que a un botellón de ‘ni-nis’, la acampada de Sol ha concitado la atención no sólo en España, sino en todo el mundo. Ayer en Twitter las etiquetas «#spanishrevolution» y «#acampadasol» eran Trending Topics mundiales, es decir, temas candentes a nivel global. Quizás buscando un movimiento similar a los ocurridos en los países árabes o en la más cercana Grecia, los jóvenes tomaban la Puerta del Sol y las redes sociales para mandar una llamada de atención a la política tradicional.
El movimiento «Acampada Sol» pretendía permanecer en la Puerta del Sol hasta el día de las elecciones, el 22 de mayo, en demanda de mejores condiciones sociales, y del derecho a la vivienda y al trabajo. «Queremos que se promueva la conciencia social, que se defienda la dignidad de las personas por encima de los intereses financieros, algo que hasta ahora no ha sucedido», explicaba este lunes a 20minutos uno de los portavoces del grupo. «No pertenecemos a ninguna asociación ni partido político, sólo estamos aquí, luchando por nuestros derechos».










