Alcobendas pone en marcha un ambicioso plan para restaurar las ermitas de la Virgen de la Paz y del Pinar de San Isidro. El proyecto busca devolver el esplendor a estos templos considerados por el consistorio como auténticas «catedrales del tiempo.»
El pasado lunes 12 de febrero, en el marco de la presentación de los actos en honor a la patrona de Alcobendas, se hizo público un compromiso largamente esperado por los vecinos: la recuperación integral de las ermitas locales. Estos edificios, que han soportado el paso de las décadas como símbolos de la devoción y la historia de la ciudad, recibirán una inversión económica destinada a frenar su deterioro y asegurar su conservación para las próximas generaciones.
La iniciativa nace de la necesidad de proteger el legado arquitectónico que define a la localidad. Según se detalló durante el acto en el Auditorio Paco de Lucía, la intención es tratar estos espacios con la importancia que merecen, reconociendo que su valor va mucho más allá de lo puramente religioso, pues forman parte del paisaje emocional y cultural de todos los residentes.
Inversión en las «catedrales del tiempo»
La alcaldesa, Rocío García Alcántara, fue la encargada de anunciar que ya se han dado las instrucciones pertinentes para que estos proyectos vean la luz de forma inmediata. La decisión de presupuestar e iniciar las obras responde a una demanda de cuidado del patrimonio que el equipo de gobierno ha hecho suya, elevando el estatus de estas construcciones al de monumentos de primer orden.
En sus propias palabras, la regidora fue muy clara respecto a la importancia de esta intervención: “He pedido que se presupuesten y se inicien dos proyectos para restaurar tanto las ermitas del Pinar de San Isidro como la de la Virgen de la Paz, dos catedrales del tiempo que merecen una inversión económica a la altura de su legado”.
La Ermita de la Virgen de la Paz y el Pinar de San Isidro
El proyecto de restauración se divide en dos frentes principales. Por un lado, la ermita de la Virgen de la Paz, epicentro de la devoción local y lugar de peregrinación constante para los vecinos.
Por otro lado, la ermita del Pinar de San Isidro, ubicada en un entorno natural privilegiado, también será objeto de estas reformas. Al ser dos puntos geográficos distintos, el plan de actuación deberá adaptarse a las necesidades estructurales específicas de cada construcción. El objetivo final es que ambos templos recuperen su mejor versión, garantizando que las estructuras sean seguras y que su estética respete la tradición que representan.
Este anuncio se ha realizado en estrecha colaboración con la Hermandad de Nuestra Señora de la Paz, a quienes el consistorio reconoce como los «auténticos custodios» de estas esencias. Desde el gobierno local se ha subrayado que se están «dejando la piel» para que el respeto a la historia local sea una realidad tangible.









