La noche del 2 de octubre de 2022 en Alcorcón no terminó con el cierre de los locales de ocio, sino con una persecución mortal que ha conmocionado a la localidad madrileña. La Fiscalía de Área de Móstoles ha presentado su escrito de acusación solicitando la apertura de Juicio Oral ante un Tribunal del Jurado para los tres implicados en el asesinato de K. J. Z. F., conocido por sus allegados como «Bori», un joven nacido en 2003. El Ministerio Público sostiene que lo que comenzó como una pelea multitudinaria a las puertas de la discoteca «Diverso» derivó en una «cacería» planificada que culminó con el asesinato con un disparo a quemarropa en la cabeza de la víctima.+2
Lo que revela el escrito del fiscal es una secuencia de hechos escalofriante por su frialdad. Los tres acusados, identificados como J. G. L. R., E. R. P. S. y J. L. A. A., se enfrentan a peticiones de pena que suman 53 años de prisión para cada uno por un delito de asesinato consumado y dos en grado de tentativa, al considerar que actuaron de común acuerdo y con la clara intención de acabar con la vida de tres personas, aunque solo lograron su objetivo con una de ellas.+3
De la reyerta a la planificación de la venganza
Los hechos se desencadenaron alrededor de las 05:30 de la madrugada en la calle Polvoranca, una zona habitual de ocio nocturno en Alcorcón. En el exterior de la sala «Diverso» se produjo una violenta reyerta en la que participaron multitud de personas. En este primer enfrentamiento resultaron heridos tanto uno de los ahora acusados, J. G. L. R., como la futura víctima mortal y uno de sus acompañantes. Sin embargo, lejos de dispersarse y dejar que los ánimos se calmaran, la Fiscalía relata que los tres procesados trazaron un plan inmediato: buscar a sus contrincantes para matarlos.
Para ejecutar su venganza, los acusados se subieron a un vehículo de alta gama, un Lexus GS300, conducido habitualmente por E. R. P. S. Iban armados con, al menos, una pistola semiautomática del calibre 9 mm largo. El coche se dirigió hacia la zona donde residía una de las víctimas, en las inmediaciones de la plaza Torres Bella. Sabían dónde buscar. Sobre las 05:45 horas, apenas quince minutos después de la pelea inicial, localizaron a los tres jóvenes caminando por la calle Sierra de la Estrella.
Una emboscada mortal: «Tírale, mátalo»
El relato de los hechos describe una actuación sorpresiva y sin posibilidad de defensa para las víctimas. Al avistar a los jóvenes, los acusados frenaron bruscamente el Lexus y descendieron del vehículo. Según el escrito de acusación, al menos E. R. P. S. portaba el arma de fuego mientras sus cómplices le instaban a disparar al grito de «tírale» y «mátalo».
El pánico se apoderó de las víctimas, quienes intentaron huir a la carrera al percatarse de las intenciones homicidas de sus perseguidores. Sin embargo, los acusados no desistieron. Persiguieron a los jóvenes y abrieron fuego por la espalda. Se contabilizaron al menos siete disparos, realizados cuando las víctimas se encontraban huyendo y de espaldas, lo que confirma para la Fiscalía la alevosía del ataque, ya que se eliminó cualquier posibilidad de defensa por parte de los agredidos.
Uno de esos proyectiles alcanzó a «Bori» en la espalda, concretamente en la cara posterior del hombro izquierdo, con orificio de salida en el pecho. El impacto fue suficiente para derribarlo a la altura del número 15 de la avenida Torres Bellas. Fue en ese momento, con la víctima abatida y totalmente indefensa, cuando se produjo el acto más cruel de la noche.
La ejecución final: un disparo a un metro de distancia
Con «Bori» herido en el suelo, los acusados se aproximaron a él. A una distancia de apenas un metro, uno de ellos le descerrajó un tiro en la cabeza. El proyectil penetró por la región temporal izquierda, atravesando el cerebro y provocando un estallido óseo que causó la muerte del joven sobre las 06:00 de la mañana. Este «remate» o tiro de gracia evidencia, según la acusación pública, la determinación absoluta de los procesados de acabar con su vida.
Por fortuna, los otros dos jóvenes, J. A. A. R. y J. A. G. G., lograron escapar de la lluvia de balas sin sufrir heridas por arma de fuego, aunque el trauma psicológico de haber sido perseguidos y ver morir a su amigo perdurará. Tras el crimen, los tres atacantes regresaron al vehículo y huyeron del lugar a toda velocidad.
Peticiones de pena y responsabilidad civil
La calificación jurídica de los hechos es severa. La Fiscalía imputa a los tres acusados como coautores de un delito de asesinato y dos de tentativa de asesinato. Además, a E. R. P. S. se le añade un delito de tenencia ilícita de armas, lo que eleva su petición de pena en dos años adicionales.+2
En concreto, se solicitan 25 años de prisión por el asesinato de «Bori» y 14 años por cada una de las dos tentativas de asesinato contra sus acompañantes. Esto suma un total de 53 años de privación de libertad para cada uno, a lo que se añade la medida de libertad vigilada por cinco años una vez cumplan condena y la prohibición de acercarse a las víctimas supervivientes o a sus domicilios a menos de 1.000 metros durante más de una década.+2
En cuanto a la responsabilidad civil, los acusados deberán indemnizar conjunta y solidariamente a la familia del fallecido. Se reclaman 150.000 euros para la madre de la víctima y 50.000 euros para su hermana. Asimismo, deberán abonar 25.000 euros a cada uno de los dos supervivientes por los daños morales causados por la traumática experiencia vivida.+1
A la espera del juicio con jurado popular
Los tres acusados permanecen en prisión provisional desde el 8 de octubre de 2022, pocos días después del crimen. La Fiscalía ha urgido a la celebración del juicio oral antes del 6 de octubre de 2026, fecha en la que vencería la prórroga de la prisión preventiva acordada recientemente. Será un Tribunal del Jurado el encargado de dictaminar la culpabilidad o inocencia de los procesados basándose en un amplio abanico de pruebas que incluye interrogatorios, informes forenses, balísticos y grabaciones de cámaras de seguridad y del servicio de emergencias 112.+2
Este caso pone de manifiesto, una vez más, los peligros de la violencia nocturna y cómo una disputa trivial puede escalar en cuestión de minutos hasta convertirse en una tragedia irreparable. La contundencia del escrito fiscal busca no solo castigar a los culpables, sino ofrecer justicia a una familia destrozada por un acto de violencia sin sentido en las calles de Alcorcón.








