Miles de vecinos de Alcobendas se han volcado un año más con su patrona, la Virgen de la Paz, en una jornada marcada por la emoción y la música, recorriendo el centro de la ciudad en una procesión que desafió las previsiones de mal tiempo.
El pasado 24 de enero, Alcobendas volvió a cumplir con una de sus citas más esperadas del año. Aunque las previsiones meteorológicas no eran favorables, se mantuvo la procesión de la Virgen de la Paz, que nunca se ha suspendido por mal tiempo desde que comenzó a celebrarse.
La salida de la patrona desde la iglesia de San Pedro Apóstol es, sin duda, el momento de mayor intensidad de las fiestas. En esta ocasión, la carroza fue portada por más de una treintena de personas.
Música y devoción en el corazón de la ciudad
La comitiva realizó tres paradas estratégicas, conocidas como motetes, donde la música se convirtió en la gran protagonista para homenajear a la patrona.
En estos puntos, se contó con actuaciones de Rocío Alba, el grupo Hakuna Group Music y el coro de la Hermandad de la Virgen de la Paz.
Un despliegue de color y acompañamiento
La procesión contó con una variada representación de colectivos que enriquecieron el desfile, además de las autoridades locales, encabezadas por la alcaldesa Rocío García Alcántara, y los miembros de la Hermandad Nuestra Señora de la Paz.
Participaron la banda de Alcobendas y la reconocida Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de las Tres Caídas de Madrid, que marcaron el paso de la comitiva con su característica solemnidad. A ellos se sumaron un grupo de caballistas, los sonidos celtas de la Lume de Biquería Celtic Band y la presencia militar del Escuadrón de gastadores de la Brigada Guadarrama XII, creando una estampa diversa que recorrió las principales vías del centro.
Gestos por la concordia y celebración final
Antes de que la carroza comenzara su camino, se vivieron momentos de gran calado simbólico. En un ambiente de absoluto silencio, una corneta tocó oración para pedir por la paz en el mundo, un gesto que resonó con fuerza dada la advocación de la patrona. Acto seguido, se realizó la tradicional suelta de palomas, marcando el inicio oficial del desfile.
A lo largo de todo el trayecto, el cielo de Alcobendas también se iluminó en varios puntos con el lanzamiento de fuegos artificiales, subrayando el carácter festivo de la jornada.









